Wage Peace Campaign

 

 

10 Razones Por Las Que Los EEUU Debe Salir de Iraq


  1. El precio humano de la guerra nunca es aceptable.
    La decisión de invadir y ocupar a Iraq se ha pagado caro, con las muertes de 100.000 iraquíes y más de 2.345 soldados de las fuerzas de ocupación, entre ellos 2.140 soldados de los EEUU. Las bajas aumentan de un día para otro. Cientos de miles de individuos han sido heridos físicamente o se an traumatizado por la violencia e inseguridad crónica. Este curso de acción nunca conducirá a la victoria; no gana nadie porque no hay solución militar que valga. A pesar de esto los EEUU sigue aferrándose a los métodos militares en vez de los diplomáticos. Es preciso poner fin categórico a las hostilidades para detener la carnicería y la pérdida de vida humana.
  2. La ocupación por los EEUU cataliza la violencia.
    Mientras dure la ocupación, más iraquíes se alinearán con la resistencia, oponiéndose fundamentalmente a la presencia de extranjeros. Según cálculos moderados, el número de combatientes de la resistencia en Iraq ha aumentado de 5.000 a 20.000 entre noviembre de 2003 y noviembre de 2005. La presencia de los EEUU empeora la violencia en todos los sectores de la sociedad, en los barrios, entre los militantes extremistas y entre varios grupos étnicos. Cuando acabe la brutalidad de la ocupación, la cual destruye hogares, hospitals, detiene a la gente sin proceso de ley, tortura a los detenidos, impone quedas y suprime demostraciones públicas por la fuerza militar; solo entonces la mayoría de los combatientes de la resistencia rendirá las armas.
  3. Las acciones de los EEUU incitan las divisiones, aumentando gravemente la posibilidad de guerra civil.
    Las políticas divisivas de la ocupación agravan las tensiones inherentes de la sociedad iraquí. Desde el principio los EEUU cometió tres errores fundamentales: (1) disolvió al ejército y la policía iraquíes, dando lugar a la inseguridad, el saqueo y la violencia; (2) no dispersó las milicias, así aumentando el número de combatientes armados; (3) apoyó las demandas de autonomía regional levantadas por los Shi’a, alimentando el peligro de la división social en términos étnicos. Mientras los EEUU controle el país política y militarmente, será imposible reparar los efectos pésimos de estos errores. Cuando salgan las tropas, se podrá formar un gobierno independiente iraquí para empezar un proceso de diálogo y reconciliación entre los grupos étnicos.
  4. El pueblo iraquí quiere que los EEUU salga del país sin demora.
    Según encuestas recientes, el pueblo iraquí se encuentra del mismo parecer al promover estas cuatro demandas: (1) Que se acabe la ocupación extranjera; (2) Que se les compensen a la población los daños y costos de la invasión estadounidense; (3) Que se liberen los detenidos iraquíes; (4) Que se establezcan instituciones políticas y militares independientes de cualquier influencia ajena. Una encuesta auspiciada por las fuerzas armadas de Gran Bretaña en septiembre 2005 concluyó que el 82 por ciento de iraquíes se oponen de manera tajante a la presencia prolongada de las tropas de la coalición extranjera, con un 45 por ciento que halla justificados los ataques contra ellas. El esfuerzo de ganar influencia provechosa sobre la opinión pública en Iraq ya ha fracasado.
  5. La democracia nunca se fomenta bajo ocupación extranjera.
    Las elecciones recientes dejaron claro que la población iraquí se preocupa principalmente por la seguridad, la oportunidad económica y la salida inmediata de toda fuerza de ocupación extranjera. El sistema de votación sí funcionó bien en estas terceras elecciones de 2005. Pero estas elecciones solo marcan un hito en el proceso difícil hacia la autodeterminación de Iraq. El gobierno nuevo hará frente a problemas arduos y necesita dedicarse a sus propios fines, sin considerar ningún horario artificial planteado por influencia extranjera.
  6. Los EEUU ha faltado absolutamente al deber de reconstruir a Iraq y proveerle a la población las necesidades básicas.
    Los doce años de sanciones económicas entre 1991 y 2003 han dejado al país apenas capaz de funcionar. Se ha extendido la desnutrición por todas partes. Los sistemas vitales de tratar agua, de alcantarillado, de electricidad y de salud pública se encuentran gravemente estropeados. De esta crisis han resultado las muertes de cientos de miles de las personas más vulnerables, con gran cantidad de niños entre las víctimas. Desde el principio de la ocupación, las fuerzas armadas no han corregido estas tendencias graves en absoluto ni han conseguido reponer los servicios interrumpidos por la guerra y el saqueo. El fracaso de cualquier esfuerzo de reconstrucción se puede atribuir no a la falta de fondos, sino a la perversión de prioridades económicas. Mientras los EEUU gasta $6 billones al mes para hacer la guerra, con un total actual de $226 billones, no ha utilizado ni la mitad de los $18 billones destinados a la reconstrucción. En efecto, una gran cantidad de tales fondos se desvanecen a causa de la corrupción y los costos excesivos de la seguridad. La práctica de asignar contratos remunerativos a las grandes corporaciones estadounidenses, que ni siquiera terminan las obras ya en marcha, quita fondos de la economía de Iraq sin beneficiarle nada al pueblo iraquí. Los fondos ahora gastados en la guerra y la ocupación deben financiar planes de reconstrucción significativa dirigida por los propios iraquíes.
  7. La guerra y ocupación de Iraq desgastan recursos que los EEUU debe dedicar a las necesidades domésticas.
    En todas partes de los EEUU, se están cortando fondos asignados a los programas de beneficio para la comunidad, por ejemplo en las escuelas públicas, las bibliotecas, los hospitales y el transporte público, mientras que el déficit creciente crea una deuda enorme que las próximas generaciones tendrán que liquidar. La guerra y la ocupación malgastan fondos que podrían dedicarse a las necesidades públicas domésticas. Además, la disposición de tropas del National Guard en Iraq coge desprevenidos a los estados en situación de desastre. Es sumamente importante que los recursos y fondos ahora destinados a las armas se dediquen de nuevo a los preparativos contra el desastre y al mantenimiento de la “infra-estructura” doméstica, como quedó claro después del huracán Katrina.
  8. La invasión de Iraq amenaza destabilizar al Oriente Medio.
    La invasión imprudente, casi unilateral, y la ocupación actual de Iraq han dañado profundamente las relaciones con los demás gobiernos de la region, incluso los que tradicionalmente se alinean con los EEUU. Estimulados por la guerra, los militantes regionales se han unido a la insurrección en Iraq, provocando ataques contra naciones como, Jordania, que se consideran aliados muy cercanos a los EEUU. Reaccionando a la postura de “tough talk” contra Siria, por ejemplo, el gobierno de Israel advierte que tales políticas amenazan destabilizar toda la región. Los ataques con armamento fuerte y compuestos químicos quemadores como el fósforo blanco aumentan la cifra monumental de víctimas entre la población civil. Estos ataques, particularmente devastatadores en las zonas urbanas, perjudican la credibilidad e influencia políticas de los EEUU y le quitan el respeto de la comunidad internacional, que se opone a las numerosas bases militares son vistas como una amenaza a largo plazo contra el futuro de Iraq y la seguridad de la región entera. Antes de salir de Iraq las tropas deben desmantelar todas estas bases.
  9. La ocupación estropea la asistencia humanitaria.
    Si bien las fuerzas armadas estadounidenses ofrecen comida, medicina y emprenden proyectos de reconstrucción, aprovechan estas actividades como una oportunidad para espiar, borrando asķ los lķmites entre los esfuerzos militares y los humanitarios. De esta manera se confunde la asistencia humanitaria y las operaciones militares, dando lugar a la percepción de que los empleados humanitarios son miembros de las fuerzas de ocupación, por lo tanto bienen a ser blanco legķtimo de la resistencia. Casi todas las NGO (organizaciones no gubernamentales) y las agencias de las Naciones Unidas se han visto forzados a salir de Iraq; cuando las tropas no logran terminar proyectos de ayuda, resultan cortadas las lķneas vitales de asistencia humanitaria al pueblo. El fin de la ocupación disminuirį las tensiones, dejando que las organizaciones internacionales vuelvan a apoyar la reconstrucción del paķs por los iraquķes mismos.
  10. La comunidad global quiere que la guerra y ocupación terminen inmediatamente.
    Los EEUU no debe pasar por alto los sentimientos de los países que se oponen a la ocupación, sino reparar sus relaciones con la comunidad internacional. Los tres años de guerra y ocupación dejan a la vista que el militarismo unilateral conduce sólo al aislamiento y el fracaso. Iraq necesita el apoyo político y diplomático de la comunidad internacional, incluso el de sus vecinos más cercanos, para valerse de sí mismo y mantener la paz dentro y fuera del país.

Diciembre 2005

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