Mensajes de las Comunidades Colombianas en Resistencia Pacífica
25 de octubre, 2004
Informe preparado por Nina Laboy, Elizabeth Pabon, Sandra Schwartz, Gabriela Flora, Gabriel Camacho, Darryl Jordan y Natalia Cardona
Nosotros estuvimos de visita en Colombia en una delegación del AFSC del 16 al 26 de octubre, 2004. Nuestro objetivo fue el de reforzar la actividad del AFSC en los Estados Unidos en torno a las cuestiones relacionadas con Colombia por medio de una experiencia directa con aquellas comunidades que están resistiendo el conflicto en forma pacífica. Afirmar que los diez días que hemos pasado en las comunidades fueron intensos y que nos provocaron a la humildad sería poco. Las manifestaciones de la violencia en todos los aspectos de la vida cotidiana de los indígenas afrocolombianos, jóvenes, mujeres, hombres de color, activistas de la paz, dirigentes sindicales, dirigentes políticos progresistas y nuestro propio personal son increíbles, pero al mismo tiempo las formas de resistencia pacífica practicadas por estas comunidades de paz in medio de semejante conflicto son ASOMBROSAS. No pudimos sino sentirnos responsables por el papel de nuestro propio gobierno en crear una crisis tan grande. En todas partes-en las comunidades de paz, en los barrios donde viven millones de personas desplazadas a la fuerza, y en el restaurante cerca de nuestra oficina en Bogotá, escuchamos las mismas afirmaciones:
"No podremos encontrar la paz y la justicia a no ser que el gobierno norteamericano retire los millones de dólares que está gastando en las armas y el entrenamiento militares en este país." "No podemos sobrevivir a no ser que el gobierno norteamericano deje de apoyar a las fuerzas armadas que están directamente involucradas con organizaciones paramilitares armadas en forma ilegal que trafican en narcóticos profundizando el conflicto." "Este conflicto no tiene que ver con la guerra contra los narcóticos sino con los intereses económicos en Colombia." "Los narcóticos forman parte de la ecuación pero los que cultivan la coca en Colombia no lo hacen por maldad, no la cultivan para propósitos ilícitos, sino que la cultivan porque no existen otras opciones a pesar de la inmensidad de los recursos materiales y humanos del país." "Los acuerdos de libre comercio están aumentando la pobreza en este país." "Se nos están diezmando nuestra cultura, asesinando a nuestros dirigentes y arrancándonos de nuestras comunidades; nuestro saber tradicional va desapareciendo, y con el desaparecimiento de nuestros dirigentes, los pueblos indígenas y afrocolombianos están enfrentando el genocidio cultural y físico." "La gente está muriendo aquí y por lo tanto nos complace su visita para que puedan volver a su propio país para ayudar a la gente a comprender la verdad sobre este conflicto." "Hace quinientos años nos llegaron algunos visitantes, que decidieron permanecer. Su impacto sobre nuestras vidas ha sido desastroso. Hoy les damos a Uds. la bienvenida para que nos ayuden a construir una relación diferente con estos visitantes que siguen atacando nuestro modo de vivir." "Lo más importante es que somos un pueblo pacífico y somos hermanos y hermanas de Uds. No tenemos desesperanza sino esperanza. No tenemos odio sino amor. No defendemos la guerra sino la paz. Estamos trabajando duro para una Colombia renovada y libre y somos ejemplo de lo que puede ser el rostro de una Colombia renovada y pacífica."
Al escuchar a los colombianos hablar de su situación no pudimos sino repetir lo mismo constantemente: "Lo mismo está pasando en nuestras comunidades en los Estados Unidos", dijimos. La violencia en contra de los hombres de color, la Ley Patriota, la pobreza en las comunidades de color, la militarización, la injusticia económica, la falta de opciones para la juventud, el desplazamiento forzoso de nuestras comunidades, el monopolio de los medios de la comunicación y las mentiras, la guerra anti-drogas, la guerra en contra del terror, la falta de acceso a la educación, el genocidio cultural y físico. Decíamos constantemente, "Lo que ustedes tienen, lo tenemos nosotros también." Aunque pueda ser discutible hasta que punto se puede comparar el grado de violencia en los EEUU con la situación en Colombia, las similitudes son evidentes para todos nosotros. Por otro lado, el tipo de movilización y la construcción de la paz que se observan en estas comunidades colombianas de color está mucho más adelantado que lo nuestro en los EEUU. Nosotros podríamos aprender mucho de la manera en la que estas comunidades practican una sobrevivencia cultural pacífica a base de su identidad cultural, su saber tradicional, y las prácticas de recuperación de la tierra. Al mismo tiempo nosotros podríamos enseñarles mucho acerca de nuestras luchas y las formas de resistencia que hemos utilizado en los EEUU.
Estas comunidades tienen planes concretos para sus vidas y las generaciones que han de seguirlas, y los están implementando. Todas estas prácticas siguen vigentes a pesar de las instituciones gubernamentales que intentan negar la presencia y la existencia de estos pueblos por medio de la manipulación de las estadísticas poblacionales y los medios de comunicación. Por ejemplo, hace treinta años el censo poblacional del gobierno afirmó que los afrocolombianos constituían escasamente un por ciento de la población; diez años más tarde dijo que los afrocolombianos eran el 8 por ciento de la población, y veinte años más tarde dijo que la población fue del 6 por ciento, a pesar de las altas tasas de natalidad en estas comunidades, y hoy el censo calcula la cifra en solamente el 10 por ciento. A partir de lo que nosotros vimos y lo que los afrocolombianos nos dijeron, ¡la cifra del 10 por ciento obviamente carece de exactitud! Las comunidades y las organizaciones afrocolombianas y otras ONGs calculan que la población debe llegar por lo menos al 27 por ciento. El gobierno utiliza estas cifras para efectos del desarrollo, de manera que al negarle a una población su existencia, se le está negando los recursos también.
A pesar de la complejidad de los problemas que enfrentan los colombianos, su análisis de los problemas y lo que hay que hacer para superarlos es formidable. Estas comunidades relacionan los quinientos años de resistencia con los actuales tratados de libre comercio, la militarización y el genocidio cultural, y la reivindicación de su identidad les potencia. Lo que requieren de nosotros es que seamos sus portavoces en los EEUU, que formemos redes con otras organizaciones y que eduquemos a otros para que se vinculen con nosotros en esta lucha. La "guerra contra las drogas" y la reciente "guerra contra el terror" está matando a nuestros pueblos en ambas mitades del hemisferio. Los acuerdos de libre comercio y la injusticia económica son las raíces de la militarización violenta en nuestros continentes. Debemos resistir juntos porque lo podemos. Nuestras conversaciones y nuestros vínculos con las comunidades nos convencieron que debemos terminar el Plan Colombia y parar el comercio libre de las Américas y los acuerdos de libre comercio que ignoran las comunidades indígenas, las comunidades afrocolombianas, y los dirigentes sindicales.
A partir de la situación en Colombia las comunidades en resistencia pacífica al conflicto invitan al American Friends Service Committee a tomar acciones para:
- Educar y movilizar las bases de la organización en los EEUU acerca de las cuestiones relacionadas con los acuerdos de libre comercio y su impacto negativo sobre la población colombiana y norteamericana.
- Mostrar los vínculos entre los intereses económicos norteamericanos y el aumento de la militarización-y por tanto de la paramilitarización-en Colombia.
- Eliminar del análisis acerca del conflicto en Colombia la guerra anti-narcótica. El conflicto tiene que ver con los intereses económicos, no con los narcóticos.
- Apoyar un proceso de paz en Colombia que llevase hacia la des-paramilitarización, no simplemente la desmilitarización. Cada vez más en el mundo entero los grupos ilegalmente armados se han vuelto los más grandes violadores de los derechos humanos, con la complicidad de los ejércitos nacionales, lo cual es el caso en Colombia hoy.
- Documentar cases de los vínculos paramilitares con autoridades del gobierno colombiano y con las fuerzas armadas colombianas y actuar para dar a conocer estos casos para poder cortar la ayuda a aquellos grupos que violan los derechos humanos con su complicidad.
- Apoyar iniciativas y propuestas de paz que involucren la ONU y la sociedad civil que puedan encaminarse hacia una solución negociada al conflicto entre las FARC y el gobierno colombiano.
- Abogar por los derechos de los dirigentes sindicales colombianos, y los colombianos indígenas y afrocolombianos, quienes son los más perseguidos del mundo, por medio de avisos urgentes para tomar acciones alrededor del desplazamiento y el asesinato de los indígenas, los afrocolombianos, y los dirigentes sindicales.
- Urgir al gobierno norteamericano a apoyar una solución negociada al conflicto y rechace el actual proceso de "paz" con los grupos paramilitares, lo cual es injusto y pueda servir para el reclutamiento de las fuerzas paramilitares para que ingresen a las fuerzas armadas oficiales, de decir, equivale la legalización de los violadores de los derechos humanos que han sido armados ilegalmente.
- Apoyar a los inmigrantes colombianos desplazados por la violencia, documentando el desplazamiento de los colombianos interna y externamente, y apoyando los esfuerzos por lograr un estado provisional de protección en los EEUU para los colombianos que han sido desplazados por la fuerza.
- Seguir acompañando a las comunidades indígenas y afrocolombianas, llevando a cabo intercambios y delegaciones para que las comunidades tengan un acompañamiento y para poder intercambiar las lecciones aprendidas y el conocimiento de otros movimientos y los instrumentos para la movilización en los EEUU.
- Colaborar en los EEUU con las comunidades afro-americanas, los dirigentes sindicales, y las comunidades indígenas para educarlos y movilizarlos acerca de lo común de la problemática de nuestras situaciones (en Colombia y en los EEUU).
- Invitar a colombianos a visitar a los Estados Unidos para que puedan comunicarse con la sociedad civil norteamericana acerca de la verdadera situación en Colombia y ser sus propios portavoces.
- Seguir con nuestra actividad de la construcción de la paz en aras de una Colombia pacífica, justa y libre.
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